Cuando se piensa en cambiar el suelo, casi nadie piensa en el rodapié hasta que quien instala pregunta qué se hace con él. A veces esa pregunta llega a mitad de obra, con el suelo nuevo a medio poner y una partida que no estaba en el presupuesto. Qué hacer con el rodapié al cambiar el suelo tiene tres respuestas posibles: quitarlo, dejarlo y rematarlo, o taparlo con uno nuevo. Cuál toca depende de cómo está puesto el que tienes, de cuánto sube el suelo y de lo que haya detrás.
Por qué el rodapié importa al cambiar el suelo
El rodapié no es un adorno. En un suelo flotante, que es como se instala casi todo el laminado, el vinílico de clic y buena parte de la tarima, tapa la junta de dilatación: un hueco de unos diez milímetros que se deja en todo el perímetro para que el suelo pueda crecer en verano sin levantarse. Sin algo que lo cubra, ese hueco se ve, acumula polvo y deja el trabajo sin rematar.
El segundo motivo es la altura. Un suelo instalado encima del que ya hay sube el nivel de la casa entre ocho y once milímetros, contando la lámina. El rodapié viejo descansa sobre el suelo viejo, así que el nuevo no puede meterse por debajo. Se queda a diez milímetros de él, y esa junta queda a la vista justo en el borde, donde más se mira.
Opción 1. Quitar el rodapié viejo y poner uno nuevo
Es la solución más limpia y la que deja mejor acabado. Se retira el rodapié, se instala el suelo hasta cerca de la pared con su junta, y el rodapié nuevo se coloca encima, apoyado en la pared y tapando el hueco.
Funciona sin sorpresas cuando el rodapié viejo es de madera o de DM, clavado o pegado a la pared. Sale con una espátula y una palanca, y deja como mucho unos agujeros de clavo o restos de adhesivo que el rodapié nuevo tapa.
Con el rodapié cerámico o de terrazo es otra historia. En muchos pisos de los años setenta a noventa va recibido con mortero y forma casi una pieza con la pared. Al picarlo se lleva a menudo un trozo de yeso, y entonces hay que repasar la pared antes de poner el nuevo y a veces pintar ese tramo. No es una obra grande, pero es tiempo y es dinero, y conviene saberlo antes de empezar.
Opción 2. Dejar el rodapié y rematar con un junquillo
Si el rodapié que tienes está entero, te gusta y es cerámico, que es justo el que más cuesta quitar, se puede dejar donde está. El suelo nuevo se instala con su junta contra él, y el hueco se tapa con un junquillo, una moldura pequeña de cuarto de caña o de sección recta que se fija al rodapié viejo.
Es la opción más rápida y la más barata, y en muchos cambios de suelo sin obra es la razonable. Tiene dos pegas. La primera es estética: se ve un remate más, y si el rodapié viejo es de un color que no casa con el suelo nuevo, ese contraste se queda. La segunda es técnica: el junquillo tiene que ir pegado o clavado al rodapié, nunca al suelo, porque si lo sujeta le quita la junta y el suelo se levanta en el primer verano.
Opción 3. Tapar el rodapié viejo con uno nuevo
Entre quitar y dejar hay una tercera vía. Existen rodapiés de reforma, más altos y con un rebaje por detrás, que se colocan encima del viejo y lo esconden por completo. El antiguo se queda en la pared, no hay que picar nada, y por delante se ve un rodapié nuevo a juego con el suelo.
Sirve cuando el rodapié viejo es cerámico, está bien pegado y es más bajo que el nuevo, y cuando las paredes están razonablemente rectas. Pide comprobar dos cosas antes de elegirlo. Que el rebaje sea suficiente para cubrir el grosor del viejo sin que el nuevo quede separado de la pared por arriba. Y cómo se resuelve el encuentro con los marcos de las puertas, porque el conjunto sobresale más que un rodapié normal y a veces queda más grueso que el tapajuntas.
Qué rodapié poner con cada suelo
El rodapié se elige con el suelo, no después. Lo habitual es esto:
- Con laminado o vinílico, un rodapié de DM lacado en blanco o a juego con el dibujo del suelo. El blanco es el que más se pone porque no compite con el suelo y se puede repintar.
- Con parquet o tarima de madera, rodapié de la misma especie o lacado. Uno de madera maciza aguanta mejor los golpes de la fregona y de la aspiradora.
- En cocina y baño, rodapié de PVC o de otro material al que no le afecte el agua. Un DM que se moja por abajo se hincha igual que el canto de un laminado.
La altura también cuenta. Un rodapié bajo da sensación de más techo y uno alto disimula mejor las irregularidades de la pared. Si vas a tapar uno viejo, la altura la marca él: el nuevo tiene que ser más alto.
Cómo se fija el rodapié para no bloquear el suelo
Aquí está el fallo que más suelos estropea, y no es del rodapié en sí. El rodapié tapa la junta de dilatación, pero tiene que ir sujeto a la pared, no al suelo. Se pega con adhesivo de montaje, se clava a la pared o se monta sobre clips, y queda apoyado sobre el suelo sin agarrarlo.
Si se clava o se pega a la lama, el perímetro del suelo queda atado mientras el resto sigue creciendo con el calor, y el suelo acaba levantándose por el centro o por las juntas. Es uno de los cinco fallos que explicamos en por qué se levanta la tarima con el calor, junto a la junta que falta o los muebles de cocina que anclan el suelo.
Lo mismo pasa con la silicona. Sellar el encuentro del rodapié con el suelo en toda la casa rellena la junta y bloquea el suelo igual que un clavo. Solo tiene sentido en zonas húmedas, y con un sellante elástico que le deje moverse.
Los encuentros con puertas, radiadores y escaleras
Donde el rodapié da más guerra no es en las paredes rectas, sino en los encuentros. En cada puerta termina contra el tapajuntas del marco, y el corte tiene que quedar limpio a la altura del suelo nuevo. Si el tapajuntas llega hasta el suelo viejo, a veces hay que recortarlo por abajo para que el suelo nuevo entre con su junta, y si el suelo sube, las puertas que rocen hay que rebajarlas.
En los tubos de los radiadores, el suelo se taladra con un hueco más ancho que el tubo, que se tapa con un embellecedor, y el rodapié se corta alrededor. En una escalera o en un escalón de mármol, el rodapié deja paso a un perfil de remate.
El rodapié en el presupuesto, la partida que aparece a mitad de obra
Es la partida que más sorprende, y casi siempre por lo mismo: el suelo se presupuesta por metros cuadrados y el rodapié por metros lineales, así que a veces no figura, o figura sin decir qué incluye. Al comparar dos ofertas, pregunta esto:
- Si el rodapié nuevo está incluido, de qué material y cuántos metros.
- Si la retirada del viejo está dentro, y quién se lleva los restos.
- Qué pasa si al quitarlo se rompe la pared, y si el repaso y la pintura de ese tramo entran.
- Si se deja el viejo, qué remate se pone y si está contado.
Con esas cuatro respuestas por escrito, el rodapié deja de ser una sorpresa. Es una de las partidas que repasamos en qué encarece instalar un suelo en Córdoba, junto a los remates, las puertas y lo que hay debajo del suelo actual.
Cómo decidir en tu casa
Según el rodapié que tengas hoy:
- De madera o de DM: se quita y se pone uno nuevo. Es rápido y deja el mejor acabado.
- Cerámico, en buen estado y a tu gusto: se deja y se remata con un junquillo.
- Cerámico, en buen estado pero no te gusta: se tapa con un rodapié de reforma, o se pica si además quieres repasar las paredes.
- Cerámico, suelto o roto: se quita, porque no aguanta ni un junquillo ni un rodapié encima.
Si vas a poner el suelo nuevo encima del que tienes, en cambiar el suelo sin obra en Córdoba está cuándo se puede, cuánto sube el nivel y qué remates hay que resolver, rodapié incluido. Y si tienes dudas sobre el tuyo, coméntalo en la visita: con mirarlo y dar unos golpes en un par de piezas se sabe cuál de las tres opciones te conviene.
Preguntas frecuentes
¿Hay que quitar el rodapié para cambiar el suelo?
No siempre. Si es de madera o de DM conviene quitarlo, porque sale con facilidad y el nuevo deja mejor acabado. Si es cerámico y está en buen estado, se puede dejar y rematar el encuentro con un junquillo, o taparlo con un rodapié de reforma sin picar nada.
¿Se puede poner un rodapié nuevo encima del viejo?
Sí. Hay rodapiés de reforma, más altos y con un rebaje por detrás, que se colocan sobre el antiguo y lo esconden. Funcionan cuando el viejo está bien pegado, es más bajo que el nuevo y la pared es razonablemente recta.
¿El rodapié se fija al suelo o a la pared?
A la pared, siempre. Tapa la junta de dilatación, pero no puede agarrar el suelo. Si se clava o se pega a la lama, el suelo flotante pierde su junta y acaba levantándose con el calor.
¿Qué es un junquillo y cuándo se pone?
Es una moldura pequeña, de cuarto de caña o de sección recta, que tapa la junta entre el suelo nuevo y un rodapié que se deja en su sitio. Se fija al rodapié viejo, nunca al suelo, y es la forma más rápida de rematar cuando no se quiere picar.
¿Qué rodapié poner en la cocina o el baño?
Uno que no tenga miedo al agua, como el de PVC. Un rodapié de DM que se moja por abajo se hincha igual que el canto de un laminado. En esas estancias, además, conviene sellar el encuentro con un sellante elástico.
¿Se rompe la pared al quitar un rodapié cerámico?
A menudo un poco. El rodapié cerámico suele ir recibido con mortero y al picarlo se lleva parte del yeso. No es una obra grande, pero hay que repasar ese tramo y a veces pintarlo, y conviene que el presupuesto lo diga antes de empezar.
Si lo que buscas es el servicio en sí, aquí lo tienes explicado: Cambiar el suelo sin obra en Córdoba, sin levantar el antiguo.