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Tarima levantada por el calor, los cinco errores que se pagan en agosto

, actualizado el

Lamas de laminado de roble claro que terminan bajo un rodapié blanco, donde queda oculta la junta de dilatación

Una tarima levantada por el calor casi nunca es culpa del calor, y lo mismo vale para un parquet levantado o para unas juntas que se abren y se ponen de pico. El verano es solo el momento en que se cobra un error que se cometió el día que se instaló el suelo, a veces meses antes. En Córdoba se nota más que en otros sitios porque el salto entre el invierno y agosto es grande, pero un laminado o una tarima flotante bien puesta aguanta ese salto sin problema. Cuando no lo aguanta, el motivo suele ser uno de estos cinco.

Por qué se levanta la tarima o el parquet con el calor

La tarima flotante y el laminado no van pegados al suelo: las lamas encajan entre sí y forman una sola pieza que descansa sobre una lámina. Esa pieza se mueve. Crece cuando sube la temperatura o la humedad y encoge cuando bajan, y en una habitación de cinco metros ese movimiento se mide en milímetros, no en décimas.

Mientras el suelo tenga espacio para crecer, nadie lo ve. Cuando no lo tiene, empuja contra la pared, contra un mueble o contra sí mismo, y la fuerza tiene que salir por algún sitio. Sale hacia arriba: las lamas se arquean, se abren las juntas por el centro de la estancia o se levanta un pico en el paso de una puerta. Por eso un suelo que lleva un invierno perfecto puede amanecer abombado en pleno agosto.

Si tienes dudas sobre si tu suelo es tarima de madera o laminado, que no es lo mismo aunque mucha gente los llame igual, en tarima flotante o parquet está cómo distinguirlos. Para lo que sigue da igual: los dos son flotantes y los dos fallan por los mismos motivos.

Error 1. Instalar sin junta de dilatación, o comérsela

Es el error más común y el que más suelos estropea. Todo suelo flotante necesita un hueco libre en todo su perímetro, del orden de diez milímetros, que después tapa el rodapié. Ese hueco es el sitio al que crece el suelo en verano.

El fallo no siempre es olvidar la junta en las paredes. Muchas veces la junta está en las paredes y falta en los sitios pequeños: alrededor de un pilar, del marco de una puerta, de los tubos de un radiador o del pie de una chimenea. Un solo punto donde la lama toca algo fijo basta para que el suelo empuje desde ahí.

También se pierde la junta después de instalar. Un rodapié de cerámica recibido con cemento, un remate de silicona que rellena el hueco o un escalón de mármol contra el que se ajustó la última hilada a presión dejan el suelo igual de bloqueado que si nunca hubiera tenido junta.

Error 2. Clavar o pegar el rodapié al suelo

El rodapié tapa la junta, pero tiene que ir sujeto a la pared, no al suelo. Si se clava o se pega a la lama, el perímetro del suelo queda atado y el resto sigue moviéndose. El resultado es el mismo que sin junta, con un añadido: el rodapié acaba despegándose de la pared o la lama se raja junto al clavo.

Se ve con facilidad. Si al pisar cerca de la pared el rodapié se mueve con el suelo, está fijado a él. Un rodapié bien puesto deja que el suelo se deslice por debajo sin moverse.

Error 3. Saltarse la aclimatación

La madera y el laminado salen de fábrica con una humedad que no es la de tu casa. Si se abren las cajas y se instala ese mismo día, el suelo sigue ajustándose a la vivienda durante semanas, ya montado, y lo hace hinchándose o encogiendo.

Por eso las cajas se dejan cerradas, en horizontal y dentro de la misma estancia, el tiempo que pide el fabricante, que casi nunca baja de dos días. No vale guardarlas en el trastero, en el garaje o en la terraza mientras tanto, porque ahí se aclimatan a un aire distinto. Es un paso que no se nota en el presupuesto y que se ve en la página de parquet y tarima en Córdoba junto a la medición de la humedad del soporte, que es su pareja: las dos cosas se hacen antes de tocar una sola lama.

Error 4. Anclar el suelo con muebles fijos o tramos demasiado largos

Un suelo flotante tiene que poder moverse como una sola pieza. Si encima se monta algo que lo sujeta, deja de flotar en esa zona y el movimiento se concentra en el resto.

El caso típico es la cocina. Si el suelo se instala primero y los muebles bajos se montan después apoyados encima, las patas y el zócalo pisan el suelo con todo el peso de la encimera. Lo mismo pasa con un armario empotrado atornillado al suelo o con una isla. Lo correcto es instalar el suelo hasta el frente de los muebles, con su junta, o montar los muebles antes.

El otro caso son los tramos largos. Un pasillo que une varias habitaciones o un salón muy grande sin cortes acumulan tanto movimiento que la junta perimetral no da abasto. Por eso en las puertas y en los tramos que superan lo que marca el fabricante se corta el suelo y se pone un perfil de transición. Muchos lo quitan porque queda más limpio, y es justo la decisión que se paga en verano.

Error 5. No mirar el soporte ni el sol que le da

El suelo nuevo hereda lo que tiene debajo. Una solera reciente que todavía está secando, un bajo con humedad que sube del terreno o una zona junto a un baño con una fuga lenta le pasan agua a la tarima por debajo. Sin una lámina que haga de barrera, esa humedad la hincha, y en verano, cuando se suma la temperatura, aparece el abombamiento. La humedad se mide antes de instalar, no se supone.

Y está el sol. Un ventanal orientado al sur o al oeste puede calentar la franja de suelo que tiene delante muy por encima del resto de la habitación. Un laminado oscuro o un vinílico fino en esa franja se mueven más que el resto del suelo. No es motivo para no poner suelo delante de una ventana, pero sí para respetar la junta con más cuidado en ese lado y para elegir tonos claros y materiales estables en esa zona.

Cómo saber cuál de los cinco tiene tu suelo

Casi siempre se puede averiguar sin levantar nada.

  • Se levanta en el centro de la estancia o en una puerta: le falta junta o le falta un corte en el paso.
  • Se levanta junto a una pared concreta: algo toca la lama en ese lado. Un rodapié pegado, un pilar o un marco sin hueco.
  • Se levanta delante de los muebles de cocina o junto a un armario: el suelo está anclado por el mueble.
  • Las lamas se arquean como una teja, más altas por los cantos que por el centro: hay humedad por debajo, no solo calor.
  • Se levanta una franja delante de la ventana y el resto está bien: es el sol, sumado a una junta justa.

Juntas de la tarima flotante levantadas

A veces el suelo no se abomba entero: lo que se levanta son las juntas, y a lo largo de cada unión entre lamas aparece un pico que se nota al pasar descalzo. Es el mismo empuje de siempre, pero repartido. Cuando el suelo no tiene sitio en el perímetro, cada lama aprieta contra la de al lado y el encaje cede por arriba, que es su punto más débil.

Si los picos salen sobre todo en verano y en el centro de la estancia, la causa es la falta de junta o un anclaje, y se corrige como cualquier tarima bloqueada. Si salen en una zona concreta y los cantos se ven hinchados, el problema es agua: en el laminado, el canto absorbe humedad por la unión y no vuelve a su grosor aunque se seque. Y si una sola junta se abre y se levanta al pisarla, lo normal es que el encaje se partiera al montar esa lama.

Y si lo que se levanta es parquet pegado

Todo lo anterior habla de suelos flotantes. El parquet pegado, o encolado, va fijado al soporte con adhesivo y no puede moverse como una pieza, así que cuando falla no hace una ola en el centro: se despegan lamas sueltas, que suenan huecas al pisarlas, o un grupo de ellas se levanta junto a la pared.

El calor, por sí solo, rara vez lo explica. Detrás suele haber humedad del soporte que ha ido debilitando el adhesivo, una junta perimetral que se rellenó al terminar o un adhesivo que no era el adecuado para ese soporte. Si las lamas están sanas, se pueden volver a fijar; si se han arqueado o se han manchado de agua, se cambian esas piezas. En los dos casos, igual que con la tarima, primero se busca y se corta la causa.

Tiene arreglo

Muchas veces, sí, y sin cambiar el suelo. Cuando el problema es de junta o de rodapié, se retira el rodapié, se recorta el perímetro hasta dejar el hueco que corresponde y se vuelve a colocar sujeto a la pared. En pocos días el suelo se asienta solo. Si el bloqueo viene de un mueble, se libera el suelo en esa zona.

Lo que no se recupera son las lamas que han pasado mucho tiempo arqueadas o las que se han mojado: el laminado hinchado por el canto no vuelve a su forma y se sustituye. Y si la causa es humedad del soporte, primero se corta el agua. Recortar juntas sin hacerlo es arreglar el síntoma.

Qué preguntar antes de que te lo instalen

Estos cinco errores no se ven el día de la entrega. El suelo recién puesto queda perfecto en todos los casos, y la diferencia solo aparece al primer verano. Por eso conviene preguntarlo antes:

  1. ¿Qué junta se deja en el perímetro y en pilares, marcos y tubos?
  2. ¿El rodapié va a la pared o al suelo?
  3. ¿Cuántos días se aclimata el material y dónde?
  4. ¿Dónde van los cortes con perfil, y qué se hace con los muebles de cocina?
  5. ¿Se mide la humedad del soporte antes de empezar?

En la página de suelo laminado en Córdoba está cómo hacemos la instalación flotante, con la junta y el rodapié que tapa ese hueco. Si las respuestas de cualquier presupuesto a esas cinco preguntas son claras, el suelo pasará agosto sin que te acuerdes de él.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se levanta la tarima flotante en verano?

Porque la tarima y el laminado se mueven con la temperatura y con la humedad, y en verano ese movimiento llega a su máximo. Si el suelo no tiene sitio para crecer, porque falta la junta perimetral, el rodapié lo pisa o un mueble fijo lo ancla, empuja contra sí mismo y se levanta por donde menos resistencia encuentra, casi siempre en el centro de la estancia o en una puerta.

¿Cuánta junta de dilatación necesita una tarima?

En un laminado o una tarima flotante, del orden de diez milímetros en todo el perímetro, y también alrededor de pilares, marcos de puerta y tubos de radiador. La cifra exacta la marca el fabricante de cada suelo en sus instrucciones de montaje, y conviene respetarla porque es la que cubre su garantía.

¿Se puede arreglar una tarima levantada sin cambiarla?

Muchas veces sí. Si se ha levantado porque le falta junta, se retira el rodapié, se recorta el perímetro hasta dejar el hueco correcto y el suelo vuelve a asentarse solo en unos días. Lo que no tiene arreglo son las lamas que han estado mucho tiempo arqueadas o que se han mojado, que se sustituyen.

¿Por qué se levanta el parquet pegado con el calor?

Un parquet pegado no flota, así que no se levanta como una pieza, sino lama a lama, cuando el adhesivo deja de sujetarla. Casi siempre hay humedad detrás, del soporte o de una fuga, o una junta perimetral que se rellenó al terminar. Si las lamas están sanas, se pueden volver a fijar; si se han deformado, se sustituyen.

¿Cuántos días hay que aclimatar una tarima antes de instalarla?

Lo indica cada fabricante, y casi todos piden al menos dos días con las cajas cerradas y en horizontal dentro de la estancia donde se va a instalar, con la casa a su temperatura normal. Un trastero, un garaje o una terraza no sirven, porque ahí la madera se pone en equilibrio con un aire que no es el de la vivienda.

¿El suelo vinílico también se levanta con el calor?

Se mueve menos con la humedad que el laminado, pero sí reacciona a la temperatura, sobre todo delante de un ventanal donde da el sol de lleno durante horas. Por eso también se instala con junta perimetral, y en esas zonas conviene elegir un vinílico de núcleo rígido y tonos claros.

¿Es normal que la tarima cruja o tenga rendijas en invierno?

Que se abra alguna rendija fina en los meses secos y se cierre después es el movimiento normal de la madera. Lo que no es normal es que las rendijas no vuelvan a cerrarse, que el suelo suene hueco en zonas grandes o que se levante en verano. Eso apunta a la instalación o al soporte.

Si lo que buscas es el servicio en sí, aquí lo tienes explicado: Parquet y tarima de madera en Córdoba.

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