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Cuándo merece la pena levantar el suelo antiguo

Salón amplio con suelo laminado de roble claro y luz de ventana sobre las lamas, sin escombro ni obra a la vista

Casi todo el que va a cambiar el suelo se hace la misma pregunta antes de pedir presupuesto: si hay que picar el que tiene o se puede poner el nuevo encima. Levantar el suelo antiguo o no es la decisión que más mueve el precio, el plazo y la incomodidad de toda la obra, mucho más que el material que elijas. La respuesta corta es que en la mayoría de los pisos no hace falta, pero hay casos en los que no queda otra y otros en los que compensa aunque se pudiera evitar.

Levantar el suelo antiguo o no, la respuesta corta

Si el suelo que hay está firme, seco y a nivel, lo razonable es dejarlo y instalar encima. Es lo que pasa con la mayoría del terrazo y la cerámica de las casas de Córdoba de los años setenta a noventa. Si falla alguna de esas tres cosas, o si no hay altura para una capa más, se levanta. Y entre medias queda un tercer grupo, el de las obras en las que levantar no es obligatorio pero tiene sentido por lo que viene después.

Lo que no conviene es decidirlo por costumbre. Picar un suelo que estaba bien no mejora el suelo nuevo, solo encarece la obra y la alarga.

Lo que suma levantar el suelo al presupuesto

Antes de decidir conviene tener claro qué partidas aparecen cuando se levanta, porque casi nunca están todas en el primer número que se oye:

  • La demolición. Picar terrazo o cerámica es lento y es mano de obra pura. Un laminado o una tarima flotante, en cambio, salen en horas porque no van pegados.
  • El escombro. Hay que sacarlo de la casa, bajarlo y llevarlo a un punto autorizado. En un piso sin ascensor, esa parte sola es una jornada.
  • El contenedor. Si va en la calle, ocupa vía pública, y eso suele llevar su permiso y su tasa.
  • La nivelación. Debajo de un terrazo picado rara vez queda una superficie lista para instalar. Lo habitual es pasar capa autonivelante, y esa capa necesita sus días de secado antes de poner nada encima.
  • Los remates que salen al picar. Rodapiés cerámicos que se llevan yeso, marcos de puerta que se descalzan o tubos que quedan a la vista.

Todo eso se suma al material y a la instalación, que siguen siendo los mismos. En qué encarece instalar un suelo en Córdoba está el desglose completo, y la retirada del suelo antiguo aparece ahí como la partida que más cambia el total.

Cuándo no hay elección y el suelo se levanta

Hay situaciones en las que instalar encima es empeñarse en algo que va a salir mal, por bueno que sea el material nuevo:

  1. Humedad que sube. Un suelo nuevo la tapa, pero no la quita, y acaba pagándolo el material.
  2. Zonas grandes que suenan huecas. Unas pocas piezas sueltas se fijan. Media habitación que se mueve transmite ese movimiento al suelo de arriba.
  3. Un suelo flotante viejo. No se pone un flotante encima de otro, porque cada capa se mueve por su lado y las juntas acaban cediendo.
  4. Moqueta. Siempre se quita. Es blanda y el suelo de encima se hunde con cada pisada.
  5. Falta de altura. Si en su día ya se puso un suelo encima de otro, sumar otra capa puede dejar una puerta que no abre o un escalón de entrada imposible.

Las tres primeras se pueden sospechar en casa antes de que vaya nadie. Cómo comprobar la firmeza, la humedad y el desnivel con lo que tienes a mano está explicado en poner suelo encima del terrazo.

Cuándo compensa levantarlo aunque se pudiera poner encima

Este es el caso que menos se cuenta. El soporte está bien y se podría instalar encima, pero hay buenas razones para no hacerlo:

  • Reforma integral con instalaciones en el suelo. Si se van a cambiar tuberías, desagües o el cableado que corre por debajo, el suelo se va a abrir de todas formas. Hacerlo después de poner el nuevo es romper dos veces.
  • Suelo radiante nuevo. Va dentro de una solera propia, y eso obliga a empezar desde abajo.
  • Estancias que se unen. Cuando se tira un tabique entre la cocina y el salón, a veces cada lado tiene un suelo y una altura distintos. Levantar los dos y nivelar de una vez deja una superficie continua, sin escalón ni perfil en medio.
  • Una casa que ya va justa de altura. Puertas de entrada blindadas, armarios empotrados o un escalón al balcón que no admite ni un centímetro más. Ahí levantar permite que el suelo nuevo ocupe el sitio del viejo.

En estos casos levantar trae además un pequeño ahorro: si el nivel de la casa no sube, muchas puertas no hay que rebajarlas. No suele compensar por sí solo el coste de picar, pero conviene contarlo.

Cuándo no merece la pena levantarlo

Igual de importante es saber cuándo levantar es gastar dinero en escombro. Si el único motivo es la sensación de que lo viejo hay que quitarlo, o que así queda mejor, la respuesta honesta es que no.

Un terrazo bien asentado es un soporte excelente, a menudo más firme y más seco que una solera recién hecha. Instalar encima quita del presupuesto la demolición, el contenedor y los días de espera, y evita el polvo fino del picado, que se mete en toda la casa y tarda semanas en irse. Todo el planteamiento de esa opción, con lo que incluye y cómo se rematan puertas y encuentros, está en cambiar el suelo sin obra en Córdoba.

Tampoco hace falta levantar por un desnivel moderado. Si se pasa de los tres milímetros por metro, se corrige con capa niveladora solo en esa zona y se instala encima igual.

Lo que puede haber debajo, y por qué se mira antes

Al levantar un suelo no siempre aparece lo que se esperaba. Tres cosas salen con cierta frecuencia en pisos antiguos:

  • Un suelo debajo de otro. Una cerámica puesta sobre un terrazo, o un parquet sobre baldosa. Eso dobla el trabajo de picado y el escombro.
  • Humedad que no se veía. El suelo de arriba la estaba tapando. Hay que encontrar de dónde viene antes de poner nada.
  • Losetas vinílicas antiguas. Las baldosas finas de vinilo de hace décadas pueden llevar amianto. No se pican ni se lijan sin comprobarlo, y si lo llevan, la retirada la hace una empresa inscrita en el registro de amianto. Si están bien pegadas, lo más seguro suele ser dejarlas e instalar encima.

Por eso la decisión se toma en la visita, con una regla larga, un nivel y unos golpes en las piezas, y mirando el canto del suelo en el umbral de alguna puerta, que es donde se ve cuántas capas hay.

El término medio, levantar solo donde hace falta

No es todo o nada. En muchas casas el soporte está bien en las habitaciones y falla en una zona concreta, normalmente la cocina, el baño o junto a una terraza, que es donde aparece la humedad o las piezas sueltas.

Ahí se puede levantar solo esa estancia, corregir el soporte y nivelar a la altura del resto, e instalar encima en todo lo demás. El encuentro entre las dos zonas se resuelve con niveladora o con un perfil de transición en la puerta. El ahorro frente a levantar la casa entera suele ser grande, y el resultado es el mismo.

Qué tiene que decir el presupuesto

Tanto si se levanta como si no, el presupuesto debería contestar estas preguntas antes de dar una cifra:

  1. Si se ha comprobado el soporte en cada estancia y qué se ha encontrado.
  2. Si se levanta, qué zonas, y si la retirada del escombro y el contenedor están incluidos.
  3. Si hace falta niveladora, dónde, y cuántos días de secado hay que esperar.
  4. Qué pasa si al picar aparece una capa anterior o humedad que no se vio.
  5. Si no se levanta, cuántas puertas hay que rebajar y si eso está contado.

Un presupuesto que no dice si el suelo se levanta o no todavía no es un presupuesto, es una estimación.

En resumen

Levantar el suelo antiguo merece la pena cuando el soporte no aguanta otra capa, cuando no hay altura, o cuando la reforma que viene va a abrir el suelo de todas formas. Fuera de esos casos, lo sensato es instalar encima y gastar el dinero en el material. Y cuando la casa está a medias, levantar solo donde falla suele ser la mejor de las tres opciones.

Preguntas frecuentes

¿Es obligatorio levantar el suelo antiguo para poner uno nuevo?

No. Si el suelo que hay está firme, seco y a nivel, el nuevo se instala encima en flotante. Solo hay que levantarlo cuando el soporte no vale, cuando no hay altura para otra capa o cuando la obra que viene necesita llegar a lo que hay debajo.

¿Cuánto encarece levantar el suelo antiguo?

Depende de los metros y de lo que haya que picar, pero siempre suma lo mismo: la mano de obra de la demolición, el escombro y su transporte, el contenedor y, casi siempre, una capa niveladora con sus días de secado. Es la partida que más mueve el total de un cambio de suelo.

¿Se puede levantar el suelo solo en una habitación?

Sí, y a veces es lo más sensato. Se levanta donde el soporte falla o donde hace falta ganar altura, y en el resto se instala encima. El encuentro entre las dos zonas se resuelve con un perfil de transición o igualando el nivel con niveladora.

¿Qué pasa si debajo del suelo aparece algo que no se esperaba?

Lo normal es humedad, zonas huecas o una capa de un suelo anterior. Por eso se mira antes con regla, nivel y golpeando las piezas, y el presupuesto debe decir qué se hace si aparece. Si son losetas vinílicas antiguas, no se pican sin comprobar antes si llevan amianto.

¿Levantar el suelo evita tener que rebajar las puertas?

Muchas veces sí. Si el suelo nuevo ocupa la altura del viejo, el nivel de la casa no sube y las puertas no rozan. Es uno de los pocos ahorros que tiene levantar, aunque casi nunca compensa por sí solo el coste de la demolición.

Si lo que buscas es el servicio en sí, aquí lo tienes explicado: Cuánto cuesta instalar suelo o tarima flotante en Córdoba.

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