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Se puede poner suelo encima del terrazo, cuándo sí y cuándo no

, actualizado el

Lamas de laminado de roble claro encontrándose con un rodapié blanco a ras de suelo

Poner suelo encima del terrazo es la forma en que se resuelven hoy casi todas las reformas de suelo en Córdoba, y aun así sigue siendo la duda que más aparece en la primera visita. La pregunta suele venir con miedo detrás, porque todo el mundo conoce a alguien que lo hizo y le quedó un suelo que suena. Ese suelo que suena casi nunca es culpa del terrazo: es culpa de no haberlo comprobado antes.

Casi todo lo que vale para el terrazo vale también para poner suelo encima de otro, sea cerámica, gres o un vinílico pegado. Más abajo está, suelo por suelo, cuál admite otro encima y cuál hay que levantar antes.

La respuesta corta y de qué depende

Sí se puede, y en la mayoría de los pisos de Córdoba es lo más sensato.

El terrazo que hay en las viviendas construidas entre los años sesenta y los noventa lleva décadas asentado. Ha tenido todo el tiempo del mundo para moverse lo que tenía que moverse, y lo que sigue en su sitio ya no se va a mover. Como soporte, eso vale más que una solera hecha el mes pasado.

Lo que decide no es el material de abajo, es su estado. Y su estado se resume en tres condiciones: firme, seco y a nivel. Si las tres se cumplen, el suelo nuevo va encima y no hay nada más que discutir. Si falla una, hay que resolver esa antes, y en algún caso no compensa.

Por qué al terrazo se le tiene manía sin motivo

El terrazo tiene mala fama estética y eso contagia a la fama técnica, que es otra cosa. Se asocia a piso antiguo, a grano gris y a rodapié del mismo material, y de ahí se salta a pensar que es un suelo malo. No lo es.

Es una capa de mortero con árido de mármol pulido, compacta, pesada y muy poco dada a las juntas abiertas. Un soporte con esas propiedades es exactamente lo que pide una instalación flotante, que no se pega ni se clava: solo necesita una base estable y plana sobre la que apoyarse.

El error de partida es creer que hay que quitarlo porque no gusta cómo se ve. Lo que no gusta es la cara de arriba, y esa desaparece igual debajo del suelo nuevo.

Poner suelo encima del terrazo, las tres pruebas que puedes hacer tú

Antes de que vaya nadie a medir, estas tres comprobaciones se hacen en media hora y ya dan una idea bastante buena.

La prueba del sonido. Recorre cada estancia golpeando las baldosas con los nudillos, sobre todo en las esquinas, junto a las paredes y donde el suelo ha tenido más paso. Una pieza bien adherida suena maciza. Una despegada suena a hueco y se distingue a la primera. Apunta cuántas hay y dónde están.

La prueba del plástico. Pega un cuadrado de plástico transparente de medio metro al suelo con cinta por los cuatro lados, en la zona que peor pinta tenga, y déjalo dos días. Si al levantarlo hay gotas por dentro o el terrazo se ha oscurecido debajo, hay humedad subiendo. Es una prueba casera y no sustituye a un medidor, pero cuando sale positiva acierta.

La prueba de la regla. Con un listón recto largo apoyado en el suelo, mira por debajo a contraluz en varias direcciones. Los huecos por los que pasa luz son el desnivel. Si en algún punto cabe un lápiz, ahí hará falta niveladora.

El desnivel es el número que más decide

De las tres condiciones, la del nivel es la que más gente se salta y la que más reclamaciones provoca después.

La referencia de trabajo son tres milímetros medidos bajo una regla de dos metros. Por debajo de eso, la lámina absorbe la diferencia y el suelo apoya entero. Por encima, quedan huecos bajo las lamas, y un hueco bajo una lama flotante es una palanca: cada pisada fuerza el machihembrado hasta que la junta se abre o cruje.

Corregirlo no es complicado, es una capa autonivelante en las zonas que lo pidan. Lo que no se puede es descubrirlo a mitad de obra, porque esa capa tiene su tiempo de secado y arrastra el calendario entero, como está explicado en cuánto se tarda en cambiar el suelo de un piso.

Por eso la medición con regla se hace en la visita, antes de dar precio, y no el día que llega el material.

Cuánto sube el suelo y qué arrastra eso

Instalar encima significa que la casa gana altura, y son entre ocho y once milímetros contando la lámina y la lama. No se nota a la vista y sí se nota en cuatro sitios.

  • Las puertas de paso. Muchas rozarán. Se descuelgan, se rebajan por abajo y se vuelven a colgar. Es trabajo previsto, no un imprevisto.
  • La puerta de entrada. Suele abrir hacia dentro y tiene menos holgura que las interiores. Conviene mirarla la primera.
  • Los umbrales y los encuentros. Con la cerámica que se queda, con una terraza o con un escalón hace falta un perfil de remate elegido antes.
  • Los muebles anclados. Una cocina o un armario empotrado que llega al suelo marca hasta dónde llega el suelo nuevo, y ese corte hay que decidirlo.

Ninguna de las cuatro es un problema. Las cuatro son problema si aparecen el tercer día con el suelo ya puesto.

Qué suelo se puede poner encima del terrazo

Todos los que se instalan en flotante, que son la mayoría de los que se ponen hoy en una vivienda.

El laminado es el que más se coloca así, por precio y por velocidad. La tarima multicapa también, y da madera de verdad sin pegarla al soporte. Para cocinas, lavaderos y baños la elección cambia, y ahí entra el suelo vinílico, que al ser plástico aguanta el agua que un laminado no aguanta.

Lo que no se hace encima de terrazo es una tarima maciza clavada o pegada, que pide otro tipo de soporte y otro presupuesto.

Poner suelo encima de otro que no es terrazo

La cerámica y el gres son el otro suelo habitual en los pisos de Córdoba, y como soporte valen lo mismo que el terrazo. Las pruebas son las mismas y el criterio también: firme, seco y a nivel. Lo que cambia son tres detalles que en el terrazo casi no aparecen.

  • Las juntas. Una baldosa con juntas anchas y hundidas puede acabar marcando su dibujo bajo un vinílico fino pegado. Con un material rígido en clic, como el laminado o el vinílico SPC, no pasa, porque la lama apoya de una baldosa a otra sin copiar lo que tiene debajo. Si se quiere un vinílico pegado, las juntas se rellenan antes.
  • Las piezas rotas o con ceja. Una baldosa partida, o una que sobresale un par de milímetros de la de al lado, es un desnivel puntual. Se repasa esa pieza o se rellena alrededor, y la regla de los tres milímetros sigue mandando.
  • El rodapié cerámico. Suele ir recibido con mortero, y quitarlo es la parte con más polvo de todo el trabajo. Muchas veces se deja y el suelo nuevo se remata contra él, y esa decisión se toma en la visita, no el día de la obra.

Con el resto de suelos la respuesta depende de una sola pregunta, si lo de abajo es rígido o se mueve.

  • Un laminado o una tarima flotante antiguos. No se pone un flotante encima de otro flotante. Dos capas que se mueven cada una por su lado acaban crujiendo y abriendo juntas. El antiguo se levanta, y como no va pegado es cuestión de horas.
  • Un parquet pegado o clavado. Puede servir de soporte si está firme, pero hay que revisarlo entero. Una tablilla suelta o una zona que cede al pisar se nota a través del suelo nuevo.
  • Un vinílico o un linóleo pegados. Si siguen bien adheridos y planos, valen como soporte. Si se despegan por los bordes, se quitan.
  • La moqueta. Siempre se quita. Es blanda, guarda polvo y humedad, y un suelo flotante encima se hunde un poco con cada pisada hasta que las juntas ceden.

Y en todos los casos cuenta la altura. Si ese suelo ya se puso en su día encima de otro, lo que hay debajo puede ser más de lo que parece, y conviene mirarlo en el borde de alguna puerta antes de sumar otra capa.

Cuándo el terrazo no vale y hay que levantarlo

Hay tres situaciones en las que instalar encima es empeñarse en algo que va a salir mal.

  1. Humedad activa. Da igual de dónde venga. Mientras suba agua, lo que se ponga encima se estropea, y encima tapado.
  2. Zonas grandes despegadas. Unas pocas piezas huecas se fijan. Media habitación que se mueve transmite ese movimiento hacia arriba y no hay lámina que lo corrija.
  3. Altura que no da. Si en la casa ya se instaló un suelo encima de otro, sumar otro centímetro puede dejar una puerta que no abre o un escalón de entrada imposible.

Fuera de esos tres casos, levantar el terrazo es gastar dinero en escombro. Todo el planteamiento de cuándo compensa cada opción está en cambiar el suelo sin obra en Córdoba.

Qué tiene que decir el presupuesto

Un presupuesto serio para instalar encima de terrazo contesta a estas cuatro cosas antes de dar una cifra.

Si se ha medido el desnivel y en qué estancias, y si la niveladora está dentro del precio o va aparte. Cuántas puertas hay que rebajar y si ese trabajo está contado. Qué perfil de remate se pone en cada encuentro. Y qué pasa si al empezar aparece una zona hueca que no se vio.

Un precio dado por teléfono, sin haber pisado la casa con una regla, no puede responder a ninguna de las cuatro. No es que sea caro o barato: es que todavía no es un precio.

En resumen

Se puede, y casi siempre conviene. El terrazo de una casa de Córdoba suele ser un soporte firme y seco, que es justo lo que pide un suelo flotante. Lo que hay que comprobar antes es que no suene hueco, que no tenga humedad y que no pase de tres milímetros de desnivel por cada dos metros.

Esas tres comprobaciones son media hora de trabajo en la visita y ahorran la única versión mala de esta reforma, que es la del suelo que empieza a crujir al año y ya no tiene arreglo sin desmontarlo entero.

Preguntas frecuentes

¿Hay que picar el terrazo para poner un suelo nuevo?

En la mayoría de las viviendas no. El terrazo se queda donde está y hace de soporte, siempre que esté firme, seco y razonablemente a nivel. Picar solo se justifica cuando falla una de esas tres cosas, y eso se sabe mirando el suelo, no por la edad que tenga.

¿Cómo sé si mi terrazo está suelto?

Golpeando las baldosas con los nudillos o con el mango de un destornillador y escuchando. Una pieza bien pegada suena maciza y corta. Una hueca suena a tambor y se nota enseguida. Si hay unas pocas repartidas se pueden fijar, y si suena hueca media habitación el soporte no sirve.

¿Cuánto desnivel admite una instalación flotante?

La referencia habitual son tres milímetros medidos con una regla de dos metros apoyada en el suelo. Por debajo de ahí se instala directamente. Por encima hay que corregirlo con capa niveladora, porque un hueco bajo las lamas acaba en juntas abiertas y en ruido al pisar.

¿Cuánto sube el suelo de la casa al instalar encima?

Entre ocho y once milímetros contando la lámina y la lama. Es poco para la vista y suficiente para que alguna puerta roce, así que se rebajan por abajo. Los enchufes y las jambas casi nunca hay que tocarlos.

¿Se puede poner suelo encima del terrazo en la cocina?

Sí, y ahí el material importa más que el soporte. En cocinas, lavaderos y baños conviene un vinílico, que es plástico y no se hincha si se queda un charco. El laminado en esas estancias depende de que nadie tarde en secar.

¿Se puede poner un suelo encima de otro que no sea terrazo?

Sí, si el de abajo es rígido y está firme, como la cerámica, el gres o un vinílico bien pegado. Lo que no se hace es poner un flotante encima de otro flotante ni encima de moqueta. Esos dos se levantan antes, y al no ir pegados es un trabajo rápido que deja muy poco escombro.

¿Y si el terrazo tiene humedad?

Entonces no se instala encima. Un suelo nuevo tapa la mancha pero no quita el agua, y lo que era un problema visible pasa a ser un problema debajo de un material que sí se estropea con la humedad. Primero se busca de dónde viene.

¿Se puede instalar encima de terrazo con suelo radiante?

Se puede, con material apto para radiante y con la lámina adecuada, que es distinta de la habitual. Lo que no se debe hacer es poner una lámina aislante gruesa encima de un sistema radiante, porque entonces el calor se queda debajo y la factura sube sin que la casa caliente.

Si lo que buscas es el servicio en sí, aquí lo tienes explicado: Cambiar el suelo sin obra en Córdoba, sin levantar el antiguo.

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